viernes, 29 de septiembre de 2017

Reseña, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte

Este curso Harry Potter no podrá ir a Hogwarts. Tiene una tarea más importante para el mundo mágico: la de localizar y destruir todos los Horrocruxes. Pero no estará solo, contará, como siempre, con la ayuda de sus amigos Ron y Hermione que le acompañarán en este peligroso viaje. Harry dejará atrás la seguridad que otros magos intentaron darle y tendrá que enfrentarse a grandes peligros para salvar su vida y la de muchos otros.

Este libro, es el único que ya no sigue con la misma estructura conocida en los anteriores, aunque es similar. La historia comienza, como siempre, con Harry en casa de los Dursley, de quienes se despedirá, esta vez, por última vez. Pero no para ir a Hogwarts, que ya no es el lugar seguro que era, sino para emprender el más importante y peligroso de los viajes, la búsqueda de los Horrocruxes. Aún así, el libro transcurre a lo largo de un curso escolar, como los anteriores.

Harry Potter cumple 17 años, la mayoría de edad en el mundo mágico, por lo que el conjuro de protección en casa de los Dursley desaparece. Ya no podrá regresar más. Así, los miembros de la Orden del Fénix idean un plan para tratar de sacarlo de allí sano y salvo hasta la Madriguera. Un plan que, obviamente, no saldrá como esperaban.
Aquí empieza la última y más arriesgada aventura de la saga. Harry, junto con Ron y Hermione, tendrán que poner a salvo el mundo mágico, que se halla bajo el poder de Lord Voldemort y sus mortífagos, algunos de los cuales son casi tan terribles como él. Para ello, continuarán la búsqueda, ya iniciada en Harry Potter y el Misterio del Príncipe por Dumbledore, de los Horrocruxes, fragmentos del alma de Voldemort que deben ser destruidos para finalmente poder vencerlo.
Durante la búsqueda, tendrán que visitar distintos lugares del Reino Unido, bien para protegerse o bien porque es un lugar importante para Lord Voldermort y podría haber escondido algo allí. Así, se toparán con otro misterio: Las Reliquias de la Muerte. Éstas son tres elementos _la varita de saúco, la piedra de resurrección y la capa de invisibilidad_ cuyo dueño será el amo de la muerte.

Al final del libro, aparece un epílogo donde nos cuentan, en forma muy resumida, como van las cosas diecinueve años después. Desde mi punto de vista, es la peor parte del libro. Me gusta la información que da, aunque es demasiado previsible y parece hecha para contentar a todos. Lo que no me gusta es la forma en que está redactado. No parece hecho por J. K. Rowling, pues me da la impresión de que fue escrito deprisa y corriendo sin demasiado cuidado, como si de un borrador se tratase.

A pesar de todo, es uno de los mejores libros de la saga (junto con Harry Potter y el prisionero de Azkaban y Harry Potter y la Orden del Fénix, en mi opinión _será que me gustan los números impares y primos ;)_). Hay que leerlo si te gusta Harry Potter. No deja cabos sueltos y está lleno de acción, de principio a fin, salvo quizá una parte hacia la mitad del libro donde se vuelve algo monótono.



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